
Continúo por Casa Rafa (C/Narváez, 68 http://www.restauranterafa.es/), uno de los mejores sitios de la capital para tomar marisco aunque nosotros comimos otras cosas. Además de sus medias raciones, me encanta la ensaladilla rusa y hay pocos lugares donde la hagan tan rica como aquí: con la patata justamente cocida -ni entera, ni deshecha- y la mahonesa con la textura adecuada, aunque no lleve atún. Además de este plato, probamos unos buenos ibéricos: jamón y lomo; unas zamburiñas con cebolla confitada; unos langostinos y verduras en tempura y unos ricos bocaditos de merluza rebozada. Para terminar, un surtido de postres (flan, tarta capuchina, canutuillos de chocolate rellenos de crema pastelera, sorbetes...) y un albariño para beber.
Y termino por El Molino (Carretera M-404 Km 9,.300 Navalcarnero - Chinchón, El Álamo), un restaurante al que llevo yendo con mi familia prácticamente desde que abrieron hace muchos años. Nunca nos ha defraudado. Como especialidades, gamba blanca a la plancha y carnes a la brasa. Entre los entrantes, ofrecen otros mariscos, aunque no siempre- como percebes, camarones o navajas, embutidos ibéricos de Guijuelo, espárragos trigueros a la plancha, ensalada de pimientos rojos asados y setas guisadas, entre otros. Y, de segundo, la estrella es la carne a la brasa al peso, con sus correspondientes patatas fritas recientes y una salsita chimichurri, que tiene su gracia, aunque no le hace falta. Buena relación calidad-precio.
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